-Ya ve usted- dijo el padre Brown pestañeando modestamente-. No es seguro que la alegría de Armstrong haya sido alegre... para los demás. Usted dice que a nadie se le puede haber ocurrido dar muerte a un hombre tan feliz. No estoy muy seguro de ello: ne nos inducas in tentationem. Si alguna vez me hubiese yo atrevido a matar a alguien -añadió con sencillez- hubiera sido a un optimista.
-¿Cómo?- exclamó Merton, risueño- ¿A usted le parece que la alegría de uno es desagradable para los demás?
-A la gente le agrada la risa frecuente -contesto el padre Brown- pero no creo que le agrade la risa perenne. La alegría sin humorismo es cosa muy cansada.
G.K. Chesterton, Los tres instrumentos de muerte.
El padre Brown. Relatos completos
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martes, octubre 02, 2012
viernes, septiembre 28, 2012
El mal del alma
-¿Que puede ser eso?- Preguntó, asombrado, el padre Brown.
-¡Ah!- dijo Flambeau, riendo-. Es una nueva religión, una de esas religiones nuevas que le perdonan a uno sus pecados asegurando que nunca los ha cometido. Creo que es algo como la llamad ciencia cristiana. Un tipo llamado Kalon ha alquilado el piso que esta encima del mío. Debajo tengo dos mecanógrafas y arriba ese charlatán. Se llama así mismo el Nuevo Sacerdote de Apolo, y adora al sol.
-Pues que tanga cuidado- dijo el padre Brown-; porque el sol fue siempre el más cruel de todos los dioses. Pero ¿qué significa ese ojo gigantesco?
-Tengo entendido -explicó Flambeau- que, según la teoría de esta gente, el hombre puede soportarlo todo, siempre que su espíritu sea firme. Sus dos símbolos principales son el sol y el ojo alerta, porque dicen que el hombre enteramente sano puede mirar al sol de frente.
-Un hombre enteramente sano- observo el padre Brown - no se molestaría en eso.
-Bueno eso es lo que yo sé de la nueva religión -prosiguió Flambeau-. Naturalmente, se jactan también de curar todos los males del cuerpo.
-¿Y curaran el único mal del alma? -Pregunto con curiosidad el padre Brown.
-¿Cual es? -dijo el otro sonriendo.
-¡Oh! pensar que está uno enteramente sano y perfecto -dijo su amigo.
G.K. Chesterton -El ojo de Apolo
El padre Brown, Relatos completos.
Cuartos cada vez mas pequeños
Sucede con estos pecados que van abriendo sucesivamente las puertas del infierno, e internándonos en cuartos cada vez mas pequeños. Este es el principal argumento contra el crimen: que aunque el hombre no se haga mas malo, se va haciendo cada vez mas debil.
G.K. Chesterton - La espada rota
El padre Brown relatos completos
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